Mofongo

En estos días estaba hablando con un amigo sobre los funerales y los entierros. Lo sé, qué tema tan interesante para una conversación, ¿no? Anyway, mientras hablábamos se me ocurrió que este blog es el lugar perfecto para hacer una declaración oficial a mis familiares y amigos sobre cómo quiero que manejen estos asuntos cuando yo me muera. Así que aquí vamos:

Cuando Yo me Muera…Estará Prohibido Hacerme un Funeral Velar a un muerto tiene que ser la tradición más tonta que jamás he visto, y de veras no me interesa que la gente se pasee ante mi cadaver e inspeccione el excelente (o pobre) trabajo que hizo el embalsamador. En serio, mucha gente no lo admite, pero ir a ver al muerto en el ataúd es más un asunto de “fascinación creepy” que de respeto por el difunto. Además, estando embalsamado, ya no hay oportunidad de que el muerto se levante como en los tiempos de antes, donde se velaba a un muerto para asegurarse que de verdad lo estuviera. Admito, sin embargo, que sería extremadamente cool morirse y luego despertarse en pleno velorio ante el horror de los asistentes; siempre he pensado que de suceder esto, la música de fondo perfecta sería Iron Man de Black Sabbath (“I Am Iroooooooooon Maaaaaaaaaaan!!!!”).

Cuando Yo me Muera…Harán un “Party” En vez de un velorio, se celebrará una fiesta con mucha música y licor. Barra abierta y ampliamente surtida, por supuesto. Idealmente tocaría una banda de rock pesado para comenzar y más tarde en la noche, cuando el alcohol empiece a hacer efecto, se sacarán las guitarras españolas para cantar trova y canciones típicas de borrachos (pueden contratar a un Mariachi si entienden que hace falta). En fin, una bohemia a mi nombre. Estos parties también se podrían celebrar mensualmente, como los rosarios católicos.

Cuando Yo me Muera…No me Enterrarán Enterrar a alguien hoy en día es una pérdida de tiempo, dinero y buen terreno. Estoy considerando una de las siguientes alternativas:

  • Donar mi cuerpo a la ciencia suena como una alternativa noble en teoría. Es apasionante imaginar que con mi cuerpo podría contribuir a encontrar la cura del cáncer u otro mal aterrador. Pero reconozco que la realidad puede ser mucho más mundana: probablemente mi cuerpo terminará siendo diseccionado por un estudiante de Ciencias Médicas en la UPI.
  • Cederle mi cuerpo a Gunther Von Hagens. Este señor alemán ha desarrollado una técnica de plastificación de cadáveres con la cual puede preservar el tejido perfectamente. Además ha montado una exhibición artística donde muestra estos cuerpos humanos sin piel, seccionados, y en poses cotidianas. Muy controversial pero muy muy cool.
  • Cremación. Esta es una de las alternativas más viables. Ahora bien, no quisiera que conservaran mis cenizas en un frasco. A juzgar por una cantidad de comedias de cine y televisión, esto se presta para todo tipo de confusiones y situaciones embarazosas (refiérase a Married…with Children y The Big Lebowski). La mejor idea que se me ha ocurrido es que utilicen mis cenizas para sembrar una mata de plátano. Luego, pueden usar los plátanos que dé la mata para hacer un buen mofongo con chicharrón (o tostones, si así lo prefieren). De esta forma, todo el que lo coma se estará llevando un pedacito de mí dentro de ellos. El mofongo y los tostones se servirían en uno de los parties mensuales que mencioné anteriormente.</li> </ul>

    Como ven, no son unos requisitos difíciles de seguir, pero todos son importantes (reconozco que lo del mofongo puede parecer extremo, así que éste es opcional). Si deciden ignorar estas reglas la verdad es que no podré hacer nada (porque ya estaré muerto, duh), pero entonces vivirían para siempre con el cargo de conciencia de haber desobedecido mis últimos deseos [ríe maléficamente].