[Aquí de vuelta luego de un largo descanso para revolcarme en temas totalmente superficiales…]

Miles Davis - Birth of the Cool

El famoso escritor Stephen King habla en una columna reciente acerca de algo que todos conocemos pero pocos sabemos explicar: la escurridiza cualidad de ser cool. Es un excelente artículo, y da en el clavo con los múltiples ejemplos de quiénes lo son y quiénes no en el mundo del entretenimiento y la política (que al fin y al cabo son lo mismo, ¿no?).

King propone que el término “cool” está más allá de cualquier definición posible, y que una persona sencillamente es cool o no lo es. Ser parte de tal o cuál grupo no te hace automáticamente cool. Ser famoso ciertamente no te hace cool. Eso hace sentido, pero creo que hay un elemento universal que aplica a todo lo cool, y es el elemento del peligro. Peligro, sí. Hablo de la osadía, ser atrevido sin tratar de serlo, hablo de aquellos a quienes una actitud de “me importa un carajo” le sale completamente natural, sin despeinarse.

Un buen ejemplo que da King es el actor Tom Hanks: excelente artista con una increíble capacidad para el drama y la comedia, simpático; de seguro pasará a la historia como uno de los grandes actores del cine norteamericano. Pero Tom Hanks no es cool. A la hora de repartir adjetivos, fiable y seguro le encajan, pero definitivamente nadie diría que Tom Hanks es peligroso. La antítesis de Hanks: Jack Nicholson, que según King siempre es cool no importa lo mala que sea la película en la que aparezca. Inclusive podríamos ir más allá y decir que si ponemos juntos en una cinta a Hanks y a Nicholson (Hanks siendo el bueno y Nicholson el malo, por supuesto), probablemente vamos a apoyar abrumadoramente a Nicholson. Hey, ¿será por eso que nunca han estado en una película juntos?

Otro ejemplo interesante del mundo del cine: Steven Spielberg no es cool, a pesar de su impresionante récord como director. Su tipo de entretenimiento es demasiado sano y recto, y tampoco se le puede llamar peligroso. Estoy seguro que algún lector me puede señalar momentos específicos de sus películas que son cool, pero eso no es suficiente. Por el contrario, Quentin Tarantino es consistentemente cool. Aun cuando sus películas están llenas de defectos (piense en Death Proof), su obra es la verdadera definición de peligro (de nuevo, piense en Death Proof).

Hablando de Tarantino y Spielberg, su estátus demuestra que ser cool no tiene nada que ver con que un artista sea “indie” o popular (ambos son directores muy populares). Muchos confunden ambas cosas y presumen que lo indie es automáticamente cool y que lo “mainstream” no. Esto es incorrecto; hay peligro en ambos lados, al igual que hay buena y pobre calidad en lo chiquito y lo grande. Por ejemplo, en muchas ocasiones el punk es cool, prueba de que lo cool es independiente de la calidad de la ejecución. De hecho, en ocasiones la mala calidad realza el factor cool, como he hablado anteriormente en cuanto a las películas de explotación y de bajo presupuesto.

De paso, algo interesante que se desprende de este punto es que lo cool suele redimir la mala calidad. Sí, así como lo oyó. Esto explica el punk y otros géneros como el reggaetón, al menos en su infancia. También explica la reacción virulenta de personas que no entienden cómo estas expresiones alcanzan tan altos niveles de lealtad entre su fanaticada. Esta gente no son ni entienden el concepto de ser cool.

También podemos ver la otra cara de la moneda. La mayor parte del arte ultrapop jamás podrá ser cool, porque en muchos casos el mainstream implica un nivel de seguridad y fobia al riesgo, al peligro. Tiene que ser así para que sea apetecible a las masas. Muchos de los artistas en el top 40 podrán ser buenos, pero jamás serán cool.

Otro ejemplo (el que me llevó a escribir este artículo): el otro día estaba tratando de precisar por qué me disgusta la música de Gilberto Santarrosa. Sí, escucharon bien, me disgusta; mis disculpas a los fans. La música de Santarrosa es perfecto pop, lleno de ganchos y melodías inolvidables, algo que he defendido en ocasiones anteriores, y está perfectamente escrita y ejecutada con la mejor calidad. Resulta que Santarrosa, como he explicado, carece de cualquier tipo de peligrosidad en su música. Hasta podría decir que en cierto modo me ofende lo poco ofensiva que es. Por eso aunque es excelente jamás podrá ser cool. ¿Qué salsero es cool? Héctor Lavoe, por supuesto (de esto hablé en un artículo anterior). Jaime Torres Torres del Nuevo Día se equivoca; Héctor Lavoe no se convirtió en mito “por su transparencia, humildad, sensibilidad, sencillez, sinceridad, alegrías y sufrimientos”. Héctor Lavoe se convirtió en mito porque era la definición del peligro; era, sencillamente, cool. Y de la misma forma que nos atrae Lavoe y su accidentada historia personal, nos atraen los poetas malditos y los artistas/personalidades que de alguna forma siguieron este modelo del “crash and burn”.

King también hace una distinción entre lo que es “hot” y lo que es cool. Ser “hot” es un asunto puramente sexual, ser cool va más allá. Aquí hay una buena lección para las chicas, quienes tienen una constante presión de la sociedad moderna por ser y verse “hot”, a expensas de otras cualidades: a los hombres nos gustan las mujeres lindas, seguro, pero no nos podemos resistir (repito, nos derretimos) ante una mujer que es “hot” y que además es cool. Todas estas reinas de los tabloides – Britney, Lohan, Paris y las demás – querrán ser “hot”, pero no tienen la más mínima oportunidad de ser cool; ser esclavo de la opinión de los demás automáticamente te descalifica. ¿Por qué Angelina Jolie es la fantasía de hombres y mujeres por igual? ¡Ding, ding! “Hot” y cool. Estoy seguro que es lo mismo a la inversa: ¿Por qué a las chicas buenas le gustan los chicos malos? Porque son cool.

¿Queda alguien fuera del criterio de ser cool? Se me ocurren algunos. El entretenimiento para niños, por ejemplo, (en el cual he estado completamente inmerso desde que nació mi hija) no se puede medir bajo estos mismos principios, porque aspira a ser completamente inocente y libre de entrelíneas, mientras que el cool implica unas acciones y actitudes que no se mencionan directamente. Así que a los adultos que odian a Barney y a los demás: siento decirles que están aplicando erróneamente los conceptos de “coolness” a un área que está libre de tales preocupaciones.

Y luego de toda esta discusión, ¿cuál es el gran afán de señalar lo que es y no es cool? ¿Qué beneficio rinde? ¿No es esto algo increíblemente superficial? La realidad es que el que más y el que menos aspira a ser cool de una forma u otra, desde el joven de quince años hasta el viejito de ochenta. Además, preguntarnos por qué nos sentimos atraídos a todo lo que es cool es preguntarnos por qué nos atrae el peligro, y eso es una pregunta fundamental de nuestra existencia. ¿Cool?