Muerte de la Radio

La revista electrónica Audio Video Revolution ha publicado un excelente artículo que detalla los problemas que por años ha enfrentado la industria de la radio en Estados Unidos, y proponen que ya se ha hecho tarde para salvarla de una muerte segura.

“A la generación X y, más aun, a la generación Y no le gusta la radio. Ellos obtienen su información de la Internet. Leen blogs y websites para obtener su información. A diferencia de sus padres, no se asocian con una estación de radio o formato local. Encuentran que los videojuegos, MP3’s en sus iPods y la mensajería instantánea son mucho más interesantes. No se sienten terriblemente leales a un artista o casa disquera…”

La cita es interesante porque muchas veces no nos damos cuenta de los cambios de cultura que se dan poco a poco. Como decía otro artículo en la revista AVR:

“Puede resultar difícil de creer para la juventud de hoy, pero había un tiempo en que la gente asociaba su identidad y su estilo personal con la estación de radio que escuchaban.”

En efecto, la radio solía tener un impacto cultural inmenso. El DJ era una figura respetada por sus vastos conocimientos musicales, y la gente confiaba en él como filtro musical, siempre en busca de lo mejor y lo más nuevo, no importa dónde. Este concepto es ahora risible.

Irónicamente, un evento que aceleró este proceso fue la deregulación de las telecomunicaciones en 1996, que trajo la consolidación de la mayoría de las estaciones locales bajo el manto de dos corporaciones gigantescas, Clear Channel e Infinity, que al día de hoy son dueñas de aproximadamente 1,400 estaciones de radio en Estados Unidos. Esto abonó a uno de los aspectos más irritantes de la radio de hoy: poca variedad musical (la famosa queja “¿por qué demonios tocan las mismas cinco canciones veinte veces al día?”). De momento las estaciones locales no escogían la música a tocar, sino que los “playlists” se dictaban desde la sede corporativa central, obviamente en estrecha relación con la industria disquera. Por supuesto, la cantidad de anuncios comerciales también aumentó drásticamente. El resultado final es una generación entera que se ha hastiado y ha apagado la radio completamente (para una opinión más humorística del asunto, vean este artículo).

Otros factores también están en juego. La introducción en E.U. de la radio por satélite ha sido bastante exitosa. Howard Stern, que por mucho tiempo ha sido uno de los más grandes atractivos de la radio comercial, se ha ido de este medio y desde el 2006 sólo estará disponible en satélite. La radio a través de Internet, incluyendo los podcasts, también se identifican como una amenaza una vez el acceso a Internet sea suficientemente ubicuo. Pero los enemigos mayores actualmente son los que mencionaba el artículo: los MP3’s, iPods, videojuegos, DVD’s, Messenger, celulares, Tivo, blogs, la Web, la cola larga.

En Puerto Rico la situación no es muy diferente. La consolidación de estaciones de radio se ha visto acá también. Spanish Broadcasting Corporation, por ejemplo, que es dueña de nueve estaciones en Estados Unidos, es también dueña de cinco estaciones principales en Puerto Rico. El asunto de la falta de variedad en los playlists y la cantidad de comerciales es igualmente terrible. Al igual que en Estados Unidos, los “talk shows” son el atractivo principal para las audiencias cautivas en el tapón, pero esto podría cambiar tan pronto exista una alternativa como radio por satélite, o la alternativa por la que muchos optan actualmente: la cartera de CD’s o el MP3 player.

Por supuesto, no veremos la radio morir de un día a otro. La radio como un negocio modesto seguirá existiendo, pero ciertamente no como una industria millonaria ni como un motor de cultura popular. De aquí a varios años muy bien podríamos estar hablando de la radio FM como hoy hablamos de la radio AM, y quién sabe cómo será la situación de aquí a diez o quince años.