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En estos días Sony anunció que ha descontinuado el Walkman Bean, un reproductor de música digital, luego de sólo seis meses en el mercado y muy pocas ventas. Pocas personas, incluyendo los “gadget freaks”, siquiera conocían que este producto existía, y la noticia de su muerte ocurrió sin mucho comentario en la Web. Compare esto con la fiebre de rumores, comentarios y especulación que se da cada vez que Apple anuncia una nueva versión de su iPod.

El frijol no se vendió, y no era para menos. Hace sólo años Sony era una de las compañías más innovadoras en productos de entretenimiento para el consumidor. Hoy en día es la marca que compra mi abuelito. Es increíble ver cómo una compañía se aferra a formas viejas de mercadear productos, empeñándose en usar formatos propietarios que nadie quiere en aras de mantener el control de sus intereses.

Considere el historial de Sony en el nuevo mundo del MP3 y la música digital a través del Internet. Sony viene fabricando reproductores de música digital desde 1999, pero durante años ignoraron por completo el formato MP3. Sí, lo leyó bien. No fue hasta el año 2004 que Sony por primera vez añadió la capacidad de tocar MP3’s en sus reproductores. Anteriormente sus reproductores sólo tocaban el formato propietario ATRAC3 que ellos mismos se inventaron y que todavía nadie quiere. Si usted quería copiar la música al reproductor, primero la tenía que convertir a ATRAC3, y este formato tenía (y todavía tiene) toda una serie de restricciones severas en cuanto a mover la música de un dispositivo a otro. De paso, si usted quiere comprar música en línea para su reproductor Sony, está limitado a la tienda Sony Connect, donde toda la música es ATRAC3. Ni siquiera funcionan con PlaysForSure.

Esto de los formatos propietarios no es nuevo para Sony. Por la posición envidiable que Sony ha mantenido en la industria del entretenimiento han podido utilizar su poder para empujar sus formatos, pero no todos han sido exitosos ni deseables. Considere el MiniDisc, el HiFD, SDDS y otros. Un ejemplo de la vida real: hace unas semanas estaba buscando reseñas de cámaras de fotos digitales. Luego de reducir las opciones quedé con dos modelos: una cámara Kodak y una Sony. Aunque la calidad de las fotos en la Sony era un poco mejor, terminé comprando la Kodak. ¿La razón? La Sony utiliza Memory Sticks, otro formato propietario, mientras que la Kodak utiliza SD, el formato que utilizan casi todas las demás cámaras en el mercado.

Un área donde Sony ha tenido un éxito masivo es en los vídeojuegos y su línea de consolas Playstation/Playstation 2/PSP. Cuando el PSP salió en el 2004, sus dueños encontraron que podían programar y correr todo tipo de aplicaciones en el dispositivo, desde calendarios hasta emuladores. Rápidamente se formó una gran comunidad de fans alrededor de la plataforma, y todos los días escuchábamos de alguna aplicación nueva e innovadora para el PSP. Sony, en vez de aprovechar esta oportunidad para incrementar las ventas de su consola portable, cerró esta capacidad en la siguiente versión del PSP, una vez más demostrando su cultura corporativa de “control total”. Debieron aprender la lección de Lego.

Ahora escuchamos que el formato propietario UMD (el tipo de disco que usa el PSP) no se está vendiendo bien. Nada sorprendente, considerando que usted ni siquiera puede comprar discos UMD en blanco para grabar su propio contenido. Sony tampoco tiene planes de permitirlo en el futuro. También ahora pretenden introducir al mercado un lector de libros electrónicos (con formato propietario, por supuesto), aparentemente ignorando que el mercado de los e-books colapsó hace pocos años.

Todo este control que Sony ejerce se da por una razón sencilla: Sony es además una potencia mundial en la producción de música (Sony BMG), cine y televisión (Sony Pictures). El control en el hardware responde al deseo de controlar el contenido. Tanto es este deseo que Sony se metió en tremendo escándalo hace unos meses cuando se supo que estaban incluyendo un controversial método anti-piratería en sus CD’s que instalaba software en la PC del usuario sin el consentimiento de éste. Este “rootkit” dejaba la computadora vulnerable a ataques a través de la Internet.

Supongo que a la corporación Sony le importa poco esta imagen negativa, ya que no ven amanazadas sus fuentes principales de dinero (televisores, home theaters, música, cine, televisión). Pero si se siguen recostando de ese lado podrían encontrarse en serios problemas pronto, y ni siquiera darse cuenta.